Lucía Rivera
Lucía Rivera enciende las alarmas de Cayetano Rivera y Blanca Romero con un inesperado mensaje
La modelo se sinceró como nunca antes con motivo del Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria.En el marco del Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria, Lucía Rivera (25 años) dejó aflorar sus emociones y envió una carta abierta a "Cosmopolitan", en la que le habló a su "yo" con TCA. Recordemos que la hija de Blanca Romero (47 años) y Cayetano Rivera (46 años) sufrió tanto de un trastorno dismórfico corporal como anorexia.
La joven influencer aseguró en su misiva que la enfermedad "sigue, de alguna manera, latente", pero encontró en la terapia psicológica el mejor camino para sanar mental y físicamente de su afección. Esto supone un respiro y un enorme alivio al corazón de sus padres, quienes apoyan incondicionalmente a la niña de sus ojos con esta sentida reflexión pública.
Lucía Rivera le habla sin tapujos a su "yo" con TCA
Los trastornos alimentarios existen y, por ende, el dolor emocional se hace presente en las personas que lo sufren, como el caso de la autora de "Nada es lo que parece" (Editorial Planeta). En este sentido, ella es consciente de que es una figura con gran alcance en los medios y puede ayudar a otros que se encuentren en su misma situación al mostrarse vulnerable para liberar aquellas cargas que aún pesan en su presente. "Querida Lucía: Estos días he hecho un ejercicio de autoanálisis y me he preguntado cuál fue el momento en el que empezó esta lucha contra lo que, irónicamente, tantas veces te salvó: tu cuerpo", comienza su escrito introspectivo.
Un día observaste tus piernas. De pronto, estaban repletas de fallos. Y te obsesionaste con encontrar la manera de cambiarlas, porque para ti, eran lo que muchos otros te habían dicho: 'palillos, espaguetis'.
Explicó que solía ir a las tiendas de ropa buscando "las tallas más pequeñas", y después de probarse "absolutamente todos los pantalones", terminaba llevándose el que más curvas le hacía por una razón de fuerza: aparentar para gustar/se ante la mirada de los demás. "Cuando los estrenabas emocionada, nunca te acababan de gustar, porque daban de sí, y acababas haciendo todos los 'trucos' posibles para remangarlos y que no se notara lo 'escuálida' que le parecías al resto", deslizó al respecto.
La nieta de la recordada Carmiña Ordóñez y Paquirri desveló que tomó la drástica decisión de "esconder" sus piernas. No obstante, recordó su primer desfile de moda, a la edad de 16 años, que marcó un antes y un después en su vida. "Muchos decían que tendrías que 'rellenar' las piernas. Otros, en cambio, las veían como tu mejor cualidad", expresó la top antes de contar qué decisión había tomado entonces.
'Unas piernas extremadamente delgadas y largas era lo mejor para ser modelo', pero preferiste 'rellenarlas', pagando el precio que fuera necesario.
Lucía Rivera se sinceró como nunca antes y dejó caer que prefirió atiborrarse "a batidos de proteínas" para conseguir "el objetivo", por lo que después de dos años regresó a las pasarelas con más "seguridad" en relación a dicha parte de su cuerpo. Sin embargo, tristemente, le esperaba una dura realidad tras hacer frente a las críticas por su cambio físico, lo que le llevó a tomar otra determinación. "Volviste pisando fuerte (y nunca mejor dicho) y pasó algo que jamás te hubieras esperado", confesó.
Para el resto, se habían pasado de 'gordas y rellenitas', así que, de pronto, miraste de nuevo hacia abajo, pero con otra idea: cómo cambiarlas, cómo hacer que volvieran a ser como antes.
La hija mayor de Cayetano Rivera se encontró con otro "problema", es decir, un nuevo aspecto de su figura le atormentaba para llegar a ser esa "modelo perfecta": su vientre. "De repente, los pantalones ya no tenían que ser los más pequeños de la tienda, sino los más grandes, para disimular esos 'kilos de más'. Ahí, querida Lucía, ya había empezado la lucha contra ti misma", señaló con lamento.
Lo más preocupante de su vida
La sobrina de Fran y Kiko Rivera hizo especial hincapié en que "la comida pasó a ser lo más preocupante" de sus días, ya que se obsesionó con ella realizando saltos "impensables" en su alimentación. "Y cuanto más tarde comieras era una mejor señal, seguro que tu cuerpo te lo agradecería, porque comerías menos y bajarías más fácilmente de kilos", reveló apenada al momento de recordar el infierno por el que pasó para ser más delgada.
A raíz de esto, Lucía Rivera entendió con el paso de los años que su cuerpo es su "mayor templo", al que por fin mira "con más calma y serenidad", aunque fue necesario enfrentar a las heridas del pasado para no volver a cometer los mismos errores. "Ahora me pregunto cómo lo hacías, si eso no era más que maltratarlo. Todo fue tan inconsciente. Y aunque a día de hoy te has reconciliado con la comida, la culpa te acompaña años después. Ojalá no hubieras escuchado todas esas voces diciéndote cómo tu cuerpo 'sería mejor'. Ojalá esas mismas voces nunca se hubieran quedado dentro de ti castigándote", sentenció la instagramer.